sábado 23 de octubre de 2010

Romance III “Lejos del mar de rosas”

La vieja seguía hablando con los ojos visiblemente cristalinos y perdidos en el horizonte, sin apenas mover alguna parte de su cuerpo y con voz pausada pero intensa. Yo me sentía como un Sultán mientras escuchaba intrigado su relato…

- La más longeva de mis hijas es marinera. Su nombre es Cádiz y conoce los océanos y mares como Neptuno. Ha tenido mil pretendientes, ha enloquecido a piratas, capitanes y ejércitos de todas las épocas. Ella es así, alocada en ocasiones y calmada brisa en otras.

Morena, esbelta, astuta y de rasgos fenicios, ha cautivado especialmente a un hombre, un amigo verdadero que conversa con ella a menudo por las entrañas de la serranía gaditana, allá donde tu mirada se pierde intentando divisar la silueta de aquellas montañas, allá donde un paseo por el bosque helado de los pinsapos puede estremecer tus sensaciones más enrevesadas y gélidas y convertirlas en frágiles y afables. Su nombre es Jorge Garrido, y su poesía provoca emociones en mi hija difíciles de explicar.

En una ocasión él le hablaba sobre su infancia y los cambios que en ésta se producían, hasta tal punto de comenzar a entender los verdaderos zarpazos de la vida…




LEJOS DEL MAR DE ROSAS

Letra y Música: Narci Lara. (CÁDIZ)

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Basada en el poema “Lejos del mar de rosas” (Larvario, 2006)

del poeta gaditano Jorge Garrido García (Bornos, Cádiz 1955)

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Mi ser ciega los ojos,

Es juez de mi letargo… dentro del mar

Sutil gama de tonos

Que impregnan mi inocencia… rosas de cal

Cauce del pantano riega mis versos de arena,

Desvela aquel arte y crea…

Cultiva sonrisas en este oasis de pena

Eres dueño de su ribera…

Suelo salir y respirar

Por este mar que es paisaje, vida y felicidad…

Suelo jugar inconsciente en el umbral…

Distinta luz siento a veces hoy, según mi cruz.

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ESTRIBILLO

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El sendero que me guía lejos del mar, lejos del mar…

De rosas… se ahoga…

Recuerdos incesantes

Perennes emociones… ¿dónde van?

Balanza de la muerte

Mi ego se hace fuerte… crece más

Puentes que me llevan del instinto a la razón

Se erigen alrededor…

Ríos en mi entraña sobre escombros de cristal

Con rumbo al olvido, al más allá…

Suelo pensar y meditar

Sobre el camino de espinos que una estrella me ayuda a cruzar…

Suelo llorar sin derramar

Lágrimas negras por ella en el lecho de mi soledad…

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A mi amigo y compañero Jorge Garrido García, gran poeta y excelente maestro.