Érase una vez, un violín que tenía la importante misión de unir a las personas.
Un día, se adentró en casa de una joven chica bejarana a través de los altavoces de su ordenador y la impresionó con su peculiar sonido. Junto con otros instrumentos, sus amigos, creaban bellas canciones, hacian un heavy muy bueno caracterizado por el tono Celta y clásico que le daba nuestro protagonista.Al oír tan bella música, la chica quedó cautivada, algo habían hecho ese violín y sus amigos que no podia dejar de escucharlos.
¿Me habrán hechizado? Me pregunté. No, imposible... la magia no exis... ¿O... quizás sí?
Así es, me habéis descubierto, la chica de la que os hablo soy yo...

Esto no era normal, cada vez que lo escuchaba me gustaba más y más....
Apenas, sin darme cuenta, ese día me encontré en Cáceres, en aquel café, junto con los que eran mis mayores ídolos que rapidamente se convirtieron en AMIGOS.
Una tarde repleta de risas, música, encuentros muy esperados, maravillosos regalos y no sólo materiales, mimos, muuuchos mimos... y como siempre... crueles despedidas, (aunque por poco tiempo) caracterizaron éste 19 de diciembre.
Esta mañana, Cuando la chica despertó... ¡¡¡Ayyy!!! Olvidé que este es mi cuento de hadas. Quería decir... esta mañana, cuando desperté, pensé que todo había sido un sueño, no podía creer que algo tan fantástico me hubiera podido ocurrir a mí. Pero las fotos, las firmas y diversos objetos más me lo confirmaron...
¿Os dais cuenta? El violín cumplió su misión, nos unió a todos durante dos maravillosas horas.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.................................................. ¡¡¡Por poco tiempo!!!
Gracias Barbarroja, por vuestra música, risas y compañía, gracias Charly por ser como eres, GRACIAS Violín.
Pero sobre todo darle las gracias a mi hermana por llevarme jeje.
Un abrazo.
Alba.




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